Será uno de los más grandes desafíos logísticos para Alemania en mucho tiempo. Los preparativos de vacunación se han acelerado después de que la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés), con sede en Ámsterdam, anunciara que tomará su decisión sobre la aprobación de la vacuna de BioNTech y Pfizer el 21 de diciembre de 2020.

De esta manera, la EMA, que en realidad es políticamente independiente, adelanta la fecha prevista de aprobación de la vacuna y lo hace, en parte, por presión del Gobierno alemán, por lo que podrá comenzarse con el proceso de vacunación varios días antes de lo previsto. Tal vez poco después de Navidad, quizá incluso ya entre los días feriados. “Un maravilloso regalo navideño”, dijo Karin Maag, experta en salud del grupo parlamentario democristiano CDU/CSU en el Bundestag.

Primero ancianos y enfermos, después el personal sanitario
Salas de exposiciones y conciertos, hoteles, antiguos albergues de peticionarios de asilo, e incluso amplios locales que anteriormente albergaban supermercados, conforman los alrededor de 400 escenarios en los que se administrará la vacuna en toda Alemania tan pronto como sea posible. Los expertos de la Comisión de Vacunación Permanente, un grupo independiente que asesora al Gobierno, ya estableció un orden de prioridades: primero se vacuna a quienes pertenecen a los grupos de alto riesgo, es decir, ancianos y personas con patologías previas. Luego viene el personal sanitario. Solo estos dos grupos comprenden más de ocho millones de personas.

El orden de prioridades contempla después a los empleados de sectores laborales críticos, como los maestros y trabajadores de centrales eléctricas. El Gobierno alemán asume el costo de la vacuna y guardará las dosis en almacenes centrales, para lo que se destinarán alrededor de 2,7 mil millones de euros. Los distintos estados federados serán los responsables de su distribución entre los 440 centros de vacunación.

Dos dificultades principales
Hay dos cuestiones que preocupan especialmente a los organizadores de la logística. Por un lado, la vacuna debe conservarse a menos 70 grados centígrados hasta inmediatamente antes de su aplicación. En ese momento, hay que descongelarla y administrarla.

La otra cuestión es que las personas deben pasar el menor tiempo posible en los centros de vacunación, y será difícil tener preparadas tantas dosis como personas deben ser vacunadas en ese momento.

Distancia social también en centros de vacunación
Kristin Hultzsch, empleada de un centro de vacunación en el estado federado de Schleswig-Holstein, relata en entrevista con el diario TAZ cómo será la realidad cotidiana de uno de estos lugares: “La persona llegará a la recepción y allí se comprobarán sus datos personales. Después pasará a una sala de espera, y en ella debe aguardar hasta que la llamen. En otra habitación mantendrá una consulta previa con un médico. Finalmente, acabará en la sala de vacunación, donde se le inoculará la vacuna. Por último, la persona recién vacunada estará un cuarto de hora en observación y descansando en un área destinada a ello.

También en los centros de vacunación habrá que seguir las reglas actuales de llevar mascarilla, guardar distancia y evitar la cercanía con otras personas. Después de varias semanas, hay que volver a suministrar una dosis, cada persona necesita dos. Según el ministro alemán de Salud, Jens Spahn, Alemania recibirá 100 millones de dosis del contingente europeo, aunque en las primeras semanas solo habrá alrededor de 3 millones listas.

Se necesita personal con urgencia
Decenas de miles de médicos y otros asistentes sanitarios ya se han puesto en contacto de forma voluntaria para ayudar en el proceso de vacunación, pero en muchos lugares la necesidad de personal es acuciante. Solo en Baviera, uno de los estados federados más afectados por el coronavirus en Alemania, hay 99 centros de vacunación y se administrarán hasta 30.000 dosis por día. Cada estado federado tiene sus propias líneas de actuación. Por ejemplo, Hamburgo quiere inocular hasta 7.000 vacunas por día. Allí hay necesidad, sobre todo, de traductores y personal de seguridad.

Algún político, incluso afín al ministro alemán de Salud, Jens Spahn, dice que el Gobierno promete demasiado en cuanto a la rapidez del proceso de vacunación. Georg Nüßlein, vicepresidente del grupo palamentario de los partidos CDU/CSU en el Bundestag, recuerda la escasez de mascarillas en primavera, cuando la pandemia no golpeaba Alemania con tanta fuerza. “Ahora se trata de vacunar de forma rápida y precisa. Y, en ese proceso, la logística nos preocupa mucho. Con las mascarillas y los test no tuvimos mucho éxito, así que la distribución y la eficacia de la vacuna deben ser mejores”.

Casi todo listo para empezar
Aunque Spahn había prometido que a mediados de diciembre estaría lista la infraestructura de todo el país para iniciar el proceso de vacunación, hay cosas que aún faltan. En Berlín y Brandeburgo hay retrasos. El Gobierno regional de Potsdam asegura que los 11 centros de vacunación previstos estarán listos a principios de enero de 2021. El estado de Baden-Württemberg informa, por su parte, de que ya tiene preparados nueve centros y que habrá otros 50 más listos a mediados de enero. En cualquier caso, al principio habrá más capacidad vacunadora que dosis disponibles, por lo que los expertos suponen que pasarán muchos meses hasta que un número considerable de personas esté vacunada y eso se refleje en las cifras de contagios. Aparte de los centros previstos, habrá también equipos móviles de vacunación que se trasladarán hasta las residencias de ancianos. En Berlín se han preparado 30 equipos móviles.

En Alemania, la vacunación será voluntaria. El Gobierno estima que hay 46,16 millones de personas dispuestas a vacunarse, lo que supone una tasa del 68 por ciento, más de lo que revelaban las encuestas recientes. Cuando una parte significativa de la población esté vacunada, las consultas médicas asumirán esa tarea, pero aún no se sabe cuándo se producirá ese traspaso.

(ms/cp)