La industria automovilística se une al boicot contra Rusia, al dejar de distribuir sus vehículos en el país o replantearse su negocio, debido a dificultades comerciales y sanciones.

Una de las primeras ha sido la sueca Volvo Cars —propiedad de la china Geely—, que ha decidido congelar sus ventas en el país.

“Volvo Cars no entregará ningún automóvil al mercado ruso hasta nuevo aviso por los riesgos potenciales asociados con el comercio con Rusia», incluyendo las sanciones económicas.

El fabricante de camiones del mismo nombre, Volvo —que no pertenece a la misma compañía— dijo que detenía su producción y ventas en el país.

General Motors y Volkswagen también decidieron dejar de vender vehículos de Rusia
General Motors es otra de las compañías que ha decidido suspender sus exportaciones con destino a Rusia.

«Nuestro pensamiento está con la gente de Ucrania en estos momentos. La pérdida de vidas es una tragedia y nuestra preocupación es la seguridad de las personas en la región», dijo la empresa en un comunicado.

Uno de los principales fabricantes del sector, la compañía alemana Volkswagen, habría decidido suspender temporalmente la entrega de vehículos a concesionarios rusos, según informó la agencia rusa RIA.

El grupo alemán ya se vio afectado la semana pasada por el inicio del conflicto, ya que tuvo que parar la actividad en dos de sus fábricas en Alemania debido a la dependencia de componentes que se fabrican en Ucrania, apunta Reuters.

Varios fabricantes europeos quieren desvincularse de la compañía Kamaz, un fabricante de camiones que suministra vehículos blindados al ejército ruso.

Mercedes pretende desprenderse de 15% de la compañía que es de su propiedad, según el diario alemán Handelsblatt, y la Daimler Trucks quiere desvincularse de ella.

Toyota investiga si el ciberataque a su proveedor tiene relación con el conflicto
Jaguar Land Rover, fabricante de deportivos y todoterrenos propiedad de la marca india Tata Motors también ha confirmado que detenía la entrega de vehículos, debido a los «desafíos al comercio».

Este martes se podrían sumar otros fabricantes, ya que el alemán BMW tiene «sus actividades comerciales en Rusia bajo revisión» y se espera que tome una decisión las próximas horas.

Otros grupos se están viendo afectados de forma directa.

La compañía francesa Renault tiene entre sus filiales a la rusa Avtovaz, que tuvo que frenar su actividad aunque en su caso por un problema de suministro de semiconductores.

Incluso Toyota, que sufrió este lunes un ciberataque en uno de sus proveedores principales, podría haberse visto afectada por el conflicto, ya que algunas fuentes no descartan que la vulnerabilidad tenga que ver con el conflicto.

Tanto es así que el primer ministro Fumio Kishida ha admitido que su gobierno está investigando si el incidente tiene alguna relación con el conflicto, según su web oficial.

BI