La construcción del Tren Maya, el medio de transporte de pasajeros y de carga que recorrerá una distancia de 1.500 kilómetros por los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo, no solo traerá grandes beneficios para los ciudadanos de dichas entidades, según el Gobierno de México; lo que algunos pensarían que es una oportunidad de detonar la economía en el sureste del país, para otros se trata de una “paulatina pérdida de la identidad cultural”.

Una de las comunidades más afectadas por la construcción de esta obra, serían los artesanos de la selva lacandona de la región de Palenque, en el estado de Chiapas. De acuerdo con el diario El Universal, los trabajadores serán removidos de sus centros de trabajo para reubicarlos en un Centro de Atención a Visitantes, donde “prevalecerá lo económico pero no lo cultural”, refiere el medio. Dichos centros serán plazas comerciales turísticas donde no solo se ofertarán artesanías, también se venderá comida típica de la región e, incluso, postales o recuerdos de la zona. “No queremos reubicación, queremos la remodelación de nuestro espacio”, exigen los chiapanecos.

Algunos de los trabajadores expresaron su descontento antes las acciones del Gobierno de México, encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), y exigen una consulta de ciudadanos indígenas para que su voz sea escuchada y “no se deje fuera a los originarios de esa región”. La demanda de los lacandones es que su cultura “no se siga perdiendo” con la urbanización y conectividad de la selva con otras ciudades.

Los ingenieros civiles del Tren Maya –la mayoría pertenecientes al Ejército Mexicano– planificaron que, los artesanos chiapanecos sean removidos de sus centros de trabajo y reubicados a unos cuatro kilómetros de ahí, en un espacio destinado exclusivamente para ellos, como parte del proyecto maestro. Los pobladores aseguraron que, sus abuelos y sus padres vivieron y trabajaron en esas tierras durante décadas “como para que, de la noche a la mañana, gente en el poder las quiere ocupar”.

Hasta el momento, AMLO ni otro integrante de su círculo cercano han hecho o fijado un posicionamiento o postura a este respecto.

Al inicio de su administración, AMLO dijo que el Tren Maya iba a significar “una inversión de 150.000 millones de pesos –cerca de 7.500 millones de dólares– y, por haber tomado la decisión de construir el AIFA (Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles) y cancelar el NAICM (Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México), en Texcoco, ahorramos 125.000 millones de pesos –cerca de 6.250 millones de dólares–, es decir, con este ahorro se está financiando el Tren Maya”.

Algunos analistas aseguran que, los montos previstos por AMLO para la construcción del Tren Maya, hoy distan de ser los números finales. De acuerdo con expertos, las modificaciones que ha tenido el proyecto han elevado su costo a casi 230.000 millones de pesos (más de 11.246 millones de dólares). Uno de los cambios más costosos fue electrificar casi 700 kilómetros de la ruta que comprende el tramo de Mérida a Chetumal, con el objetivo de disminuir el impacto en el medioambiente; cabe mencionar que, algunas de estas, son vías dobles. Asimismo, el Gobierno de México gastó una suma importante en la reubicación de 20.000 árboles e, incluso, en la deforestación de otros 1.000 ejemplares.

AMLO y la lucha por el control de la información
Hace unas semanas, en el marco del Día Mundial del Agua, celebridades del país azteca dieron a conocer siete videos en los que explicaron los riesgos del Tren Maya que comprende una longitud de más de 1.500 kilómetros, y en al menos un tramo de 50 kilómetros, su construcción ocasionaría daños irreversibles al medio ambiente. Entre las luminarias más destacadas se encuentran Eugenio Derbez, Aislinn Derbez, Natalia Lafourcade, Arturo Islas Allende, Kate del Castillo, Regina Blandón, Rubén Albarrán, Marisol Rueda, Bárbara Mori, Miguel Rodarte, Rebecca Jones y Omar Chaparro.

Luego de que la campaña “#SélvameDelTren” adquiriera fuerza y notoriedad en México y varias partes del mundo, AMLO envió un contundente mensaje a algunos de los involucrados en los vídeos, asegurando que son “pseudoambientalistas”. En su habitual conferencia de prensa matutina, el mandatario mexicano expresó: “Convencen o contratan a artistas, a pseudoambientalistas, supuestamente preocupados por la defensa del medio ambiente, lo que hace una campaña en contra del Tren Maya”.

La polémica se acrecentó cuando Eugenio Derbez, en una entrevista con periodistas mexicanos, contestó: “A estas alturas de mi carrera no tengo la necesidad de que venga alguien a pagarme unos pesos para que yo apoye cierto movimiento o cierto partido. Al contrario, soy apartidista, partidos van y partidos vienen, y el país no cambia”. Derbez argumenta que, uno de sus principales enojos, es que por la premura de terminar la obra, el Gobierno de México cambió la ruta original de construcción y está afectando tramos importantes de selva virgen en ciudades como Tulum o Cancún, en el estado de Quintana Roo.

Cabe mencionar que, recientemente asesores de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), advirtieron al Gobierno de México sobre la necesidad de tener permisos ambientales antes de iniciar la construcción del Tren Maya. El presidente mexicano ha reiterado en más de una ocasión que “las empresas tienen que cumplir en tiempo, nada de que te vamos a andar supervisando día y noche y pidiéndote comprobantes”.

Y es que, de acuerdo con la UNOPS (Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos), en julio de 2020, el organismo le advirtió a la administración pública federal que los permisos ambientales eran “imprescindibles” antes de comenzar la obra. Para ello, la UNOPS detalló que el FONATUR (Fondo Nacional de Fomento al Turismo) requiere un “Documento Técnico Unificado” que vaya ligado a la MIA (Manifestación de Impacto Ambiental) y Cambio de Uso de Suelo para incorporar vialidades a los tramos 4 y 5 del Tren Maya. El gobierno de AMLO no siguió la recomendación.

Cabe mencionar que la construcción del Tramo 4 del Tren Maya, que partirá de Izamal y llegará a Cancún, inició en junio de 2020; y de acuerdo con la UNOPS, su MIA no fue ingresada hasta octubre de 2021 y aún no ha sido aprobada. El tramo de construcción supone 257 kilómetros y, de acuerdo con AMLO, ya se ha desmontado una franja de 40 metros de ancho arrasando con árboles y vegetación en, por lo menos, 80 kilómetros.

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