“En México los cárteles de la droga son más poderosos que nunca”, escribe el matutino alemán Die Welt, con sede en Berlín y Hamburgo. “La tasa de asesinatos está en su punto más alto, y los activistas ambientales viven más peligrosamente que en cualquier otro lugar del mundo. El presidente populista de izquierda, López Obrador, es responsable de todo ello. Detrás de esto hay una comprensión cuestionable de la democracia. (…) López Obrador se permitió un error tras otro: la situación de seguridad catastrófica, la persecución y asesinatos de periodistas, lo abrazos con la mafia del narcotráfico, que solo la fortalecieron, un balance medioambiental devastador, y una política migratoria inhumana. Ningún otro presidente latinoamericano es responsable de cifras tan dramáticas”. También critica el nuevo concepto de seguridad de la Guardia Nacional contra los cárteles de la droga, así como el saludo de López Obrador a la madre del capo de la droga “El Chapo” ante los ojos de la opinión pública. “Tras cuatro años de gobierno de López Obrador”, continúa la nota, “el país ya contabiliza 140.000 asesinatos, y al final del sexenio, casi seguro superará las cifras de asesinatos durante la administración de su antecesor, Enrique Peña Nieto (2012-2018), de 156.000. Ahora ya son más altas que bajo el gobierno de Felipe Calderón (2006-2012), con 120.500 asesinatos”.

“Pérdida de control estatal en cárceles mexicanas”
Una nota del diario suizo Neue Zürcher Zeitung, de Zúrich se refiere así a la violencia en Ciudad Juárez, y, en especial, al motín en una cárcel, donde un grupo armado liberó a dos capos del narcotráfico: “El ataque al penal Cereso 3 de Ciudad Juárez fue la señal del comienzo de una rebelión en ese complejo carcelario que alberga a más de 3.000 presos. Presos armados asesinaron a guardias que trataron de frenar la rebelión. Las armas las contrabandearon, aparentemente, algunas de las esposas de los prisioneros. Según testigos, los atacantes tenían mejores armas que los guardias. En medio del tumulto, 30 reos lograron huir. El ataque a Cereso 3 tenía por objetivo la liberación de Ernesto Alfredo Piñón de la Cruz, alias ‘El Neto’, que fue detenido en 2009 y es líder de la banda criminal Los Mexicles, brazo armado del cártel de Sinaloa, manejado por la familia del jefe narcotraficante ‘El Chapo’ Guzmán. (…) También pudo escapar César Vega Muñoz, alias ‘El Chilín’, que también forma parte de Los Mexicles. (…) En Cereso 3 se descubrieron las llamadas ‘celdas VIP’, en las que los líderes de las pandillas vivían en medio de cierto lujo. Se incautaron 84 teléfonos celulares, televisores y una caja fuerte con decenas de miles de dólares en efectivo. La situación en la mayoría de las prisiones de México es explosiva. Un 80 por ciento de ellas está dominada por bandas criminales. Y a eso se suman las precarias condiciones higiénicas y el hacinamiento del resto de los presos. El presidente López Obrador no ha logrado hasta ahora estabilizar la situación de seguridad de la que culpa a sus predecesores, a pesar de que en 2019 había decretado a la Guardia Nacional como fuerza especial para mantener el orden público.”

“Año Nuevo, viejos problemas”
El periódico alemán Frankfurter Rundschau, de Fráncfort del Meno, tematiza la lucha del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, contra los cárteles del narcotráfico: “Este fue un fin de año para nada tranquilo en México. Y 2023 comenzó como siempre: con violencia, muerte y una demostración de fuerza por parte de los cárteles de la droga. Poco antes de Navidad, en la capital mexicana se cometió un atentado contra uno de los periodistas más conocidos del país, quien sobrevivió solo gracias a que estaba dentro de su vehículo blindado. Casi al mismo tiempo, el cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) repartió regalos de Navidad en las calles de Guadalajara, en medio de una procesión, sin intervención alguna de las autoridades. En Año Nuevo, los cárteles de la fronteriza Ciudad Juárez demostraron que pueden liberar de la cárcel a quienes quieran. Atacantes con automóviles blindados salieron el domingo por la mañana de la prisión y abrieron fuego contra policías y guardias. Paralelamente, dentro de la cárcel se produjeron enfrentamientos violentos. Hubo 14 muertos, la mayoría, fuerzas de seguridad, y 13 heridos. Al menos 24 reos lograron escapar. (…).

López Obrador, el primer presidente de izquierda de México, fue elegido en 2018 porque prometió poner fin a la violencia. Sus antecesores habían intentado poner de rodillas a los cárteles mediante el uso de las fuerzas armadas, lo que solo condujo a más derramamiento de sangre. Si se hace un análisis exhaustivo, México también está en guerra consigo mismo, o contra fuerzas internas que están desestabilizando masiva y exitosamente al país. Como resultado, el país se parece cada vez más a un campo de batalla. Además, la economía mexicana tambalea. Si bien México es uno de los mayores destinos de inversión para las empresas alemanas en la región, la incertidumbre le está costando a la segunda economía más grande de América Latina el equivalente al uno por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).”

(cp/elm)

Autor: Cristina Papaleo

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